domingo, 31 de julio de 2011

Semana 13 - Especial: Análisis del tema, juicio y evaluación personal.

En virtud de la complejidad e importancia actual del asunto tratado en la investigación, es menester el realizar una pausa en las tareas de reunión de información, y comenzar a trabajar el concepto de lo que ya se tiene. El aborto terapéutico corresponde a una cuestión de índole médico-social muy delicada, en donde cada forma de abarcarla es controversial, lo cual amerita, en síntesis, un aparte importante dentro de este trabajo.

Si bien muchas aristas del debate son importantes, a juicio personal, la más polémica resulta ser la de orden ético, e incluso moral. Y es la que será analizada en las próximas líneas:

  • Dilema Ético-Moral: El punto donde converge la discusión.
Es de conocimiento público que el aborto terapéutico ha estado acaparando la atención de los medios de forma creciente: el cambio de los tiempos modernos y el actuar de una sociedad subdesarrollada genera que elementos poco ortodoxos y aceptables como este, sean requeridos con frecuencia.


Como parte del conocimiento colectivo también, podemos considerar la conciencia de los hechos que ocurren cotidianamente que puedan derivar en esta materia; con ello nos referimos de particularmente a dos: violación y casos clínicos.


Precisamente es en estos dos contextos en donde el debate ético toma más fuerza. Retomando una noticia anexada en una entrada previa, podríamos decir que en un caso como ese, en dónde una persona está a punto de dar a luz a un ser médicamente comprobado muerto, existe una discusión importante. Tenemos los dos puntos de vista: el religioso conservador, incluso llamado moralista, en donde el derecho a la vida, más específicamente, a nacer, prima por sobre todo. Es decir, sin importar las circunstancias, aquél ser debe nacer, sea o no un riesgo para la propia madre. Es entonces cuando se piensa en el segundo punto de vista, aquél considerado ético, el que, por sobre las concepciones religiosas o sociales, prime el conocimiento científico y el valor de la salud; aquél que llama a obedecer a lo considerado honestamente correcto.


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En un juicio totalmente personal, creo que es sensato considerar que el debate está sobrevalorado: para mi es evidente que la ética médica es la que tiene valor en este caso, sin desmerecer claro, la "religiosa". Así como un ser humano tiene derecho a la vida y a nacer, también tiene derecho a la salud. Y siguiendo el primer criterio, se estaría pasando a llevar este último derecho en las personas involucradas, que puede ser una madre o una joven violada. Además, en el caso de aquellos embarazos en donde se sabe con certeza que no podrán ser exitosos, sería casi inmoral el obligar a la persona a tenerlos, pues atenta contra su salud en virtud de algo que no tiene por donde resultar viable, por lo que sería una postura totalmente absurda.


Otro asunto eso sí, es el de una violación. En esos casos, es correcto que exista una discusión con contrapartes, pues así como aquél bebé (que si resulta viable en este caso) merece la vida, quizá si tratamos con una madre que es una niña u adolescente prematura, ella también merece una opción para revertir ese trauma, y evitar el violento giro en su vida que un hijo puede significar. En esos casos, es racional pensar en otro tipo de soluciones que puedan saciar medianamente ambos lados; como el dar el hijo en adopción.


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No cabe duda alguna que esta materia es densa, controversial y peliaguda de analizar, pero del mismo modo, es urgente, por lo que se requiere prontamente gente competente que pueda poner en la mesa decisión y educación, usando estudios realizados y conocimientos previos: todo en función de que todos aquellos casos que involucren el aborto terapéutico, puedan llegar a buen puerto.

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